En
el imaginario colectivo queda la idea de que el mundo musulmán está unificado.
Se les suele representar como parte de una misma gran cultura. El politólogo
Samuel Huntington, por ejemplo, propuso a comienzos de los años 90` que el
mundo se dividiría en distintas "civilizaciones" según la religión y
la cultura,
una
de
ellas
sería
la
“civilización
islámica”,
la
cual
a
abarcaría
desde Marruecos hasta Kazajistán[1]. Lo que significa pasar por alto las enormes diferencias
culturales, sociales y políticas de
esos
países.
Esta
actitud
simplificadora no
es
exclusiva
de
Huntington, sino
que
por
el
contrario, pareciera
ser
una
actitud
generalizada de occidente a
la hora de comprender esa parte del mundo.
Esta
tendencia
a
la
homogenización
del “Mundo
islámico”,
se
da
con
especial
fuerza
con
su
expresión
política. En esta esfera, queda
la sensación de que todos los movimientos
y partidos basan sus planteamientos en la fe islámica, quedando en
el
imaginario
colectivo son
parte
de una misma gran corriente política
de
escala
regional.
La
confusión es aún mayor cuando nos adentramos en las visiones más "extremistas" y
violentas del islam político. Cada tanto los noticieros nos bombardean con términos, nombres y conceptos confusos:
Yihadismo, Hermanos musulmanes, Al Qaeda, Talibán, islamismo, Estado Islámico,
fundamentalismo, terrorismo, Hamas, Boko Haram etc... Lamentablemente son
pocos los medios que se toman el tiempo para explicar y contextualizar cada uno
de estos conceptos y organizaciones, lo que lleva a que en la opinión pública
quede la noción de que todos estos términos son más o menos lo mismo, son todos partes
del "fundamentalismo islámico".
El problema es que aunque muchas de estas
organizaciones efectivamente tienen su origen en visiones que podríamos
considerar como "fundamentalistas", pueden al
mismo
tiempo
perfectamente
estar en las
antípodas del
mapa
político.
Es el caso, por ejemplo, de la familia Saud y Al Qaeda. La primera es quien gobierna de manera absolutista Arabia
Saudita el Estado más teocrático del mundo. Su gobierno siguiendo una
interpretación severa del Corán y la ley islámica, denominada Wahhabismo[2] ha
producido que
en ese país:
a
las
mujeres
se
les
prohíben
conducir,
no se permita la existencia de ninguna otra religión que no sea el islam, y que en su
sistema judicial se utilicen
tanto la crucifixión como
la decapitación como formas
de
condena.
Al Qaeda, por su parte también
sigue una interpretación de corte fundamentalista del islam, pero busca el
derrocamiento de la familia Saud, porque
ésta se encuentra alineada política y económicamente con EE.UU y Occidente. Lo que a ojos de Al
Qaeda
los convierte en
apóstatas.
Esto nos da a entender que los objetivos que las distintas
organizaciones "islamistas" tienen, pueden ser muy diferente. Pueden
presentarse como una fuerza democratizadora (tal es el caso del partido Ennahda en Túnez, el cual ha buscado conciliar
la democracia liberal con el islam), como un movimiento nacionalista e
islámico: Hamas, o como un referente
pan islamista,
en el caso del Estado islámico en
Irak y Siria. Los
métodos por otro lado, varían
enormemente, pudiendo buscar sus objetivos por la vía electoral, o mediante el
uso de la fuerza. Incluso, movimientos "islamistas"
que utilizan
la
violencia y el "terrorismo" como métodos para conseguir sus objetivos pueden estar en trincheras opuestas. Este es el caso de Hezbollah
y el Frente Al-Nusra[3], actualmente
combatiendo en bandos opuestos de
la guerra civil Siria. Mientras el primero ha luchado codo a codo con las
fuerzas leales al presidente Bachar-Al Asad, el segundo busca derrocar al
gobierno sirio.
Por
otro
lado,
que
un
partido
sea
“islamista”
no
quiere
necesariamente que
busque
una
completa
integración
del
Estado
y
la
religión. En
países
de población mayoritariamente musulmana
cómo Turquía e Indonesia[4],
el islam político ha tenido un desarrollo
muy
secularizado.
En Ankara, el Partido de la Justicia y el
Desarrollo (AKP), en el poder desde 2002, no busca la implantación de una sociedad
basada en la Sharia, ni que todas las
mujeres lleven velo o burka. Simplemente buscan que la religión tenga más peso
en la sociedad, como cualquier partido católico en Europa o Latinoamérica, pero
en ningún caso acabar con la separación de la religión y el Estado. En
Jakarta por su parte, el principal
referente del islamismo político, el Partido de la prosperidad y la justicia,
está más preocupado por combatir las injusticias sociales que por convertir a
Indonesia en un Estado Islámico.
El peligro de la simplificación, el
reduccionismo y la homogenización a la
hora de entender el Islam político, no reside solamente en una
pobreza explicativa o una desinformación al público. Su peligro es uno mucho
más concreto y tangible. El no entender la complejidad y diversidad con la que el islam político se
desenvuelve, puede producir que ciertos actores, especialmente los Estados, aprovechen el desconocimiento
para poder construir sus propios discursos maniqueos. Justificando todo
tipo de persecuciones,
contra
quienes
son
clasificados
como los “enemigos”, dejando
de lado todo tipo de matices o zonas grises.
Esto
ya ha sucedido antes: durante prácticamente todo el siglo XX los distintos
gobiernos del mundo, así también Chile, amparados en la chapa de luchar contra
el "comunismo", justificaron la represión y persecución de los distintos
movimientos políticos o sindicales que perseguían distintos tipos de
reivindicaciones sociales; metiendo a esos diversos
actores en un mismo gran
saco,
sin importar que realmente fueran comunistas o no.
Esa misma estrategia la están usando
actualmente los gobiernos de Egipto e Israel. El primero busca encasillar a la
muy heterogénea oposición islamista bajo el título de “Terroristas”; sin importar que
sean no violentos, como es el caso de la Hermandad
musulmana; o sean "integristas" como la Yihad
islámica egipcia. El segundo ha intentado mostrar su guerra contra Hamas como parte de una lucha mayor
contra el fundamentalismo islámico.
La
misma comunidad Judía en Chile haciéndose eco de ese discurso, el 27 de julio
pasado publicó en El Mercurio, una
declaración sobre el conflicto de gaza de este año, en donde se equipara a Hamas con Boko Haram, Al Qaeda o el
Estado Islámico. Cayendo en la misma mirada simplificadora y totalizante
que tan daño hace a la hora de comprender el mundo y actuar en él.
[1] Incluyendo además Indonesia y Bangladesh.
[2] Es una corriente
religiosa musulmana de la rama
mayoritaria del sunnismo. Creada por el
reformador religioso Sheikh ul Islaam Muhammad ibn (1703-1792) en el siglo XVIII. El wahhabismo
destaca por un constante deseo de expansión por el mundo. Para ello, sus
seguidores utilizan tanto sus instituciones de formación, como los recursos
económicos que les proporciona la Corona saudí, empleándolos en la creación
de mezquitas y centros de
estudios islámicos en diversos lugares del mundo.
[3] Desde 2013 vinculado a Al Qaeda
[4] A diferencia de lo que comúnmente se cree la gran mayoría de los
fieles del Islam no se encuentran en los países Árabes, siendo Indonesia el
país con más musulmanes en el mundo.
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