sábado, 13 de septiembre de 2014

Islam y política: una ecuación compleja


En el imaginario colectivo queda la idea de que el mundo musulmán está unificado. Se les suele representar como parte de una misma gran cultura. El politólogo Samuel Huntington, por ejemplo, propuso a comienzos de los años 90` que el mundo se dividiría en distintas "civilizaciones" según la religión y la cultura, una de ellas sería lacivilización islámica”, la cual a abarcaría desde Marruecos hasta Kazajistán[1]. Lo que significa pasar por alto las enormes diferencias culturales, sociales y políticas de esos países. Esta actitud simplificadora no es exclusiva de Huntington, sino que por el contrario, pareciera ser una actitud generalizada de occidente a la hora de comprender esa parte del mundo.

Esta tendencia a la homogenización del “Mundo islámico”, se da con especial fuerza con su expresión política. En esta esfera, queda la sensación de que todos los movimientos y  partidos basan sus planteamientos en la fe islámica, quedando en el imaginario colectivo son parte de una misma gran corriente política de escala regional.

La confusión es aún mayor cuando nos adentramos en las  visiones más "extremistas" y violentas del islam político. Cada tanto los noticieros nos bombardean  con términos, nombres y conceptos confusos: Yihadismo, Hermanos musulmanes, Al Qaeda, Talibán, islamismo, Estado Islámico, fundamentalismo, terrorismo, Hamas, Boko Haram etc... Lamentablemente son pocos los medios que se toman el tiempo para explicar y contextualizar cada uno de estos conceptos y organizaciones, lo que lleva a que en la opinión pública quede la noción de que todos estos términos son más o menos lo mismo, son todos partes del "fundamentalismo islámico".

            El problema es que aunque muchas de estas organizaciones efectivamente tienen su origen en visiones que podríamos considerar como "fundamentalistas", pueden  al mismo tiempo perfectamente estar en las antípodas del mapa político. Es el caso, por ejemplo, de  la familia Saud y Al Qaeda. La primera es quien gobierna de manera absolutista Arabia Saudita el Estado más teocrático del mundo. Su gobierno siguiendo una interpretación severa del Corán y la ley islámica, denominada Wahhabismo[2] ha producido que en ese país: a las mujeres se les prohíben conducir, no se permita la existencia de ninguna otra religión que no sea el islam, y que en su sistema judicial se utilicen tanto la crucifixión como la decapitación como formas de condena. Al Qaeda, por su parte también sigue una interpretación de corte fundamentalista del islam, pero busca el derrocamiento de la familia Saud, porque ésta se encuentra alineada política y económicamente con EE.UU y Occidente. Lo que a ojos de Al Qaeda los convierte en apóstatas.

            Esto nos da a entender que los objetivos que las distintas organizaciones "islamistas" tienen, pueden ser muy diferente. Pueden presentarse como una fuerza democratizadora  (tal es el caso del partido  Ennahda en Túnez, el cual ha buscado conciliar la democracia liberal con el islam), como un movimiento nacionalista e islámico: Hamas, o como un referente pan islamista, en el caso del Estado islámico en Irak y Siria. Los métodos por otro lado, varían enormemente, pudiendo buscar sus objetivos por la vía electoral, o mediante el uso de la fuerza. Incluso, movimientos "islamistas" que utilizan la violencia y el "terrorismo" como métodos para conseguir sus objetivos pueden estar en trincheras opuestas. Este es el caso de Hezbollah y el Frente Al-Nusra[3], actualmente combatiendo en bandos opuestos de la guerra civil Siria. Mientras el primero ha luchado codo a codo con las fuerzas leales al presidente Bachar-Al Asad, el segundo busca derrocar al gobierno sirio.

 Por otro lado, que un partido seaislamistano quiere necesariamente que busque una completa integración del Estado y la religión. En países de población mayoritariamente musulmana  cómo Turquía e Indonesia[4], el islam político ha tenido un desarrollo muy secularizado. En Ankara, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), en el poder desde 2002,  no busca la implantación de una sociedad basada en la Sharia, ni que todas las mujeres lleven velo o burka. Simplemente buscan que la religión tenga más peso en la sociedad, como cualquier partido católico en Europa o Latinoamérica, pero en ningún caso acabar con la separación de la religión y el Estado. En Jakarta  por su parte, el principal referente del islamismo político, el  Partido de la prosperidad y la justicia, está más preocupado por combatir las injusticias sociales que por convertir a Indonesia en un Estado Islámico.

                                    El peligro de la simplificación, el reduccionismo y la homogenización  a la hora de entender el Islam político, no reside solamente en una pobreza explicativa o una desinformación al público. Su peligro es uno mucho más concreto y tangible. El no entender la complejidad y  diversidad con la que el islam político se desenvuelve, puede producir que ciertos actores, especialmente los Estados, aprovechen el desconocimiento para poder construir sus propios discursos maniqueos. Justificando todo tipo de persecuciones, contra quienes son clasificados como los “enemigos”, dejando de lado todo tipo de matices o zonas grises.

Esto ya ha sucedido antes: durante prácticamente todo el siglo XX los distintos gobiernos del mundo, así también Chile, amparados en la chapa de luchar contra el "comunismo", justificaron la represión y persecución de los distintos movimientos políticos o sindicales que perseguían distintos tipos de reivindicaciones sociales; metiendo a  esos diversos actores en un mismo gran saco, sin importar que realmente fueran comunistas o no.

            Esa misma estrategia la están usando actualmente los gobiernos de Egipto e Israel. El primero busca encasillar a la muy heterogénea oposición islamista bajo el título de “Terroristas”; sin importar que sean no violentos, como es el caso de la Hermandad musulmana; o sean "integristas" como la  Yihad islámica egipcia. El segundo ha intentado mostrar su guerra contra Hamas como parte de una lucha mayor contra el fundamentalismo islámico.

La misma comunidad Judía en Chile haciéndose eco de ese discurso, el 27 de julio pasado publicó en El Mercurio, una declaración sobre el conflicto de gaza de este año, en donde se equipara a Hamas con Boko Haram, Al Qaeda o el Estado Islámico. Cayendo en la misma mirada simplificadora y totalizante que tan daño hace a la hora de comprender el mundo y actuar en él.



[1] Incluyendo además Indonesia y Bangladesh.
[2] Es una corriente religiosa musulmana de la rama mayoritaria del sunnismo. Creada por el reformador religioso Sheikh ul Islaam Muhammad ibn  (1703-1792) en el siglo XVIII. El wahhabismo destaca por un constante deseo de expansión por el mundo. Para ello, sus seguidores utilizan tanto sus instituciones de formación, como los recursos económicos que les proporciona la Corona saudí, empleándolos en la creación de mezquitas y centros de estudios islámicos en diversos lugares del mundo.
 
[3] Desde 2013 vinculado a Al Qaeda
 
[4] A diferencia de lo que comúnmente se cree la gran mayoría de los fieles del Islam no se encuentran en los países Árabes, siendo Indonesia el país con más musulmanes en el mundo.

domingo, 31 de agosto de 2014

Un mundo más conservador
Hoy nuestro mundo pareciera estar dar pasos agigantados en dirección al cambio y la transformación. Los últimos 40 años nos han traído progresos inmensurables en la esfera de la tecnología y la cultura. Tablets, colisionador, globalización, matrimonio gay, Mujer en el trabajo, más países democráticos que nunca en la historia, elección de un afroamericano en la presidencia de la mayor potencia, todo esto pareciera hablarnos de un planeta en donde todos los aspectos de la vida están en constante transformación y permanente cambio.
Sin embargo, en el terreno político y social nuestro mundo es en la actualidad cada vez más conservador. Esto porque las viejas formas de conducir las sociedades tales como la religión, la patria y el Estado-Nación siguen igual de vigentes que siempre, o tal vez más fuertes que nunca. Las viejas formas y tradiciones son nuestros referentes. No vivimos en una época más creativa en donde se estén pensando y formando nuevas maneras de organizar la sociedad, si no que por el contrario.
El aumento de los partidos políticos eurofobos en los países de la Unión Europea, el ascenso en todo el mundo del cristianismo y el islamismo como una alternativa política y un planeta con los controles fronterizos más restrictivos de su historia, son todos poderosos ejemplos de la plena vigencia de las tradicionales formas de organizar la sociedad y la política.
Durante décadas el proyecto de la Unión Europea fue un gran ejemplo de que el mundo podía ser organizado de una manera diferente. Esta confederación se mostraba como una auténtica forma de superación de los Estados-Nacionales. El acuerdo Schengen de 1985[1] virtualmente eliminó las fronteras de los países miembros. La crisis del 2008 y un creciente temor a la inmigración hicieron que el pasado 22 y 25 de Mayo, los partidos contrarios a la existencia de la Unión Europea, consiguieran sus mejores resultados en las elecciones parlamentarias europeas. Los resultados más espectaculares los obtuvieron el United Kingdom Independence Party(UKIP)[2] de Inglaterra y el Frente Nacional de Francia, consiguiendo ambos ser los partidos más votados de sus países. Sus victorias  remecieron su escenario político y desnudaron la fragilidad del proyecto europeísta. El discurso anti-UE basado en la defensa de las soberanías nacionales y de los estados, caló hondo en una gran parte del electorado.
            La defensa de las fronteras y de un ordenamiento jurídico basado en los estados nacionales Estados-Nacionales es algo que se puede apreciar en el creciente rechazo al proyecto internacionalista de la UE y en la construcción de sendos muros en la frontera mexicano- estadounidense y en Cisjordania.  Durante la última década EE.UU no sólo ha mantenido su política fronteriza si no que la ha fortalecido. Actualmente el gobierno de EE.UU gasta 18 mil millones[3] de dólares en su patrulla fronteriza, y se ha gastado otros 3mil millones en la construcción de un muro en la frontera. Israel por su parte está construyendo una barrera de más de 700 Km en lo que algún día será la frontera entre Palestina e Israel.
La religión, otro pilar fundamental de la organización social a lo largo de la historia, hoy parece recuperar gran parte del terreno perdido en los proceso de secularización de los siglos XIX y XX.  El "mundo islámico", durante décadas dominado por gobiernos de corte secular, hoy en día ve el ascenso del islamismo como alternativa política. Con esto no me estoy refiriendo únicamente a las posturas más extremas y violentas del Islam político, sino que también a las victorias electorales de partidos islámicos moderados como el Partido de la Justicia y el desarrollo del actual primer ministro de Turquía Erdoğan y del partido islamista Enahda.
            No sólo en el mundo islámico la religión ha ganado una mayor  influencia. En EE.UU. donde, salvo con algunas excepciones, la norma a lo largo de su historia política  había sido dejar la  religión para el ámbito privado, desde los años '80 la religión ha empezado a ganar terreno en el ámbito político. Este fenómeno  fue impulsado en gran medida gracias al surgimiento de la Moral Mayority en manos del reverendo Jerry Falwell. Esta organización, como muchas otras pertenecientes a la denominada religious right[4], nació como respuesta al movimiento de la contra cultura de los años '60 y '70, el cual se había caracterizado por cuestionar fuertemente valores tradicionales de la sociedad norteamericana, tales como el matrimonio y la propiedad privada.
La Moral Mayority y la religious right fueron claves a la hora de darle la victoria electoral a Ronald Reagan en 1980 y en 1984. Desde entonces el discurso religioso cristiano se ha insertado en la política norteamericana, al punto que  cada candidato a presidente, sea demócrata o republicano,  tiene que mostrarse a sí mismo como un hombre creyente si es que quiere salir electo.
            La gente a su vez es una que se ha tomado posturas cada vez más socialmente conservadoras, justificadas bajo argumentos de índole religioso. Actualmente en ese país  un 50% de la población rechaza el aborto[5] y un 42% la teoría de la evolución[6]. El poder de la religión en EE.UU. es tal, que la reforma de la salud de Obama solo pudo ser aprobada cuando se le agregó una cláusula que estipulaba la prohibición de financiar abortos. A pesar de que el actual presidente no fue electo gracias al voto religioso, la  fuerza que tiene la derecha religiosa en EE.UU. hace muy posible que en 2016 vuelva a tener a uno de los suyos como presidente.
            El viejo enemigo de EE.UU, Rusia, en las últimas décadas ha tenido un aún más agresivo viraje hacia el conservadurismo religioso. Desde la llegada de Putin al poder, el gobierno se ha acercado a la Iglesia Cristiana Ortodoxa, de una manera que no se veía desde los tiempos zaristas. El actual presidente de Rusia ha buscado hacer del país un auténtico defensor de los "valores tradicionales", en contra de lo que él considera la "bancarrota moral de occidente". Como parte de esa defensa moral, el gobierno de Putin pasó una ley que prohíbe la "propaganda homosexual" y otra que convierte en delito el "insultar los sentimientos religiosos de la población", permitiendo que grupos musicales como las Pussy riot pasaran por la cárcel[7]
            Puede ser que muchos aspectos de nuestra vida sean hoy radicalmente diferentes de aquella de quiénes nos precedieron, pero creo que es una  ilusión pensar que es distinta en su conjunto: si vemos con detención el mundo que nos rodea, su forma de organización es la misma que hace 200 años. Pienso que si quisiéramos hacer cambios de verdad radicales en la esfera de lo político-social, sería útil que echáramos mano de la misma capacidad creativa e inventiva que hemos usado para mejorar el conocimiento científico-tecnológico.






[1] Que entraría en vigor en 1995
[2] Partido de la Independencia del Reino Unido.
[3] Siendo que el resto de esto de los organismos policiales federales, incluyendo el FBI, gastó en conjunto 14,400 millones de dólares.
[4] Derecha religiosa
[5] Gallup 2011
[6] Según la encuesta realizada en agosto de 2006 por el Pew Research Center y el Pew Forum on Religion and Public Life.
[7] Luego de que en el El 21 de febrero de 2012 dieran un concierto sin autorización en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.